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Comentando frases célebres de inversores

En este post quiero tratar brevemente algunos temas interesantes dentro del mundo de la inversión, que en algunos casos son objeto de debate, y lo voy a hacer tomando como referencia algunas frases pronunciadas o escritas por inversores famosos.

Algunas de estas afirmaciones contienen mucha sabiduría y perspicacia en pocas palabras, y convendría tenerlas bien grabadas en la cabeza, ya que, aunque en muchos casos nos parecen una obviedad y no dudamos en suscribirlas, en el día a día de la inversión se olvidan con frecuencia.

[Disclaimer: no he hecho una investigación rigurosa para cerciorarme de que cada una de las frases fueron efectivamente escritas o pronunciadas por quienes se supone que las escribieron o pronunciaron. Perfectamente puede darse el caso de que una frase sea incorrectamente asociada a un inversor y que este error sea repetido una y otra vez a lo largo y ancho de internet. Pero esto no quita que sean consejos útiles]


"Mister Market es un esquizofrénico en el corto plazo, pero recupera su cordura en el largo plazo”

Benjamin Graham

Benjamin Graham, padre del value investing y mentor de Warren Buffett, ideó el concepto de “Mr. Market” para referirse al conjunto de inversores que mueven los mercados.

Graham sugería que, al analizar una compañía, nos pusiéramos en los zapatos de un accionista con visión de largo plazo, y que asumiéramos que la compañía no cotiza, pero que junto a nosotros hay otro accionista que es un poco maníaco-depresivo y siempre se deja llevar por sus emociones e impulsos. Este inversor inquieto es el Sr. Mercado (Mr. Market), que siempre está dispuesto a hacer negocios con nosotros, comprando o vendiendo acciones de la compañía en la que ambos somos socios.

Si Mr. Market se vuelve muy pesimista respecto a la empresa, estará dispuesto a vendernos sus acciones a un precio barato. Por el contrario, si se vuelve exageradamente optimista, estará dispuesto a pagar un precio alto por las acciones que nosotros tenemos. La clave aquí está en que el estado de ánimo o las opiniones de Mr Market no deberían influir en nuestro juicio como inversores, pero sí deberíamos aprovecharnos de los vaivenes emocionales de Mr. Market para conseguir de él los mejores precios, tanto a la hora de comprar como a la hora de vender.

Si Mr. Market tiene una mala opinión respecto a la compañía en base a la información actualmente disponible, pero nosotros sabemos que los fundamentales no han cambiado significativamente, podremos conseguir las acciones de Mr. Market a un buen precio. Y si Mr. Market está eufórico con la compañía, tal vez sería un buen momento para conseguir un buen dinero mediante la venta de nuestras acciones, con la idea de volver a comprar cuando Mr. Market vuelva a deprimirse y esté dispuesto a vender a un bajo precio (algo que sucederá tarde o temprano casi con total seguridad).

En resumen: los vaivenes del mercado no deben afectar a nuestro análisis, aunque sí a nuestra operativa. Hay que intentar poner la volatilidad de nuestro lado, comprando cuando el mercado esté pesimista y vendiendo cuando esté eufórico.


“El riesgo viene cuando no sabes lo que estás haciendo”  

Warren Buffett

Esta frase me encanta, porque resume muy bien el problema que algunas veces tenemos los inversores, que es que hacemos las cosas por inercia o por imitar o seguir el consejo de otros, sin hacer el análisis debido y sin pensar las cosas con calma. Esto provoca que, cuando el mercado pone a prueba nuestra tesis, nos asalten las dudas. 

Que tu proceso inversor tiene defectos se pone de manifiesto cuando las acciones de tu cartera caen y no tienes muy claro qué hacer. Si dudas de si comprar más, quiere decir que no has hecho bien tu trabajo. No se trata de que necesariamente tengas que comprar más, ya que la acción puede caer por motivos justificados que tiren por tierra tu tesis original; el problema está en que no tienes claro si es mejor hacerlo o no hacerlo. Si crees que lo mejor es comprar más cuando la acción ha caído pero no te atreves a hacerlo, significa que no tienes convicción en lo que haces.

Ten convicción. Y te equivocarás muchas veces, eso es seguro, pero ten convicción.


"El principal problema del inversor, e incluso su peor enemigo, es probablemente él mismo"

Benjamin Graham

Hace ya muchas décadas, Graham tenía claro que una gran parte del éxito en la inversión procede de la capacidad de controlar, o por lo menos de saber gestionar, nuestros propios sesgos cognitivos y emocionales. Los conocimientos financieros son importantes, pero también lo es saber mantener la calma, tener el estómago suficiente para ver tu cartera caer un 20%, un 30% o un 50% (eso dependerá de la aversión al riesgo de cada uno) y no perder la confianza en su robustez. 

A este respecto, formarse en finanzas ayuda precisamente a manejar mejor las emociones, por dos motivos. El primero es que el conocimiento nos ayuda a entender mejor los activos en los que invertimos. Así, si vemos que las acciones caen un 30%, sabemos que lo más probable es que recuperen en un plazo razonable. De igual forma, si vemos que nuestra cartera de bonos se desploma en un escenario de tipos de interés crecientes, sabemos que sucede por una causa justificada, y sabemos también que, desde un principio, nunca debimos considerar que los bonos de larga duración son un activo para inversores conservadores.

El segundo motivo por el que formarnos nos ayuda a gestionar mejor nuestras emociones, es que así aprendemos a identificar nuestros sesgos y anticiparnos a los mismos, lo cual nos permite tomar medidas para, si no eliminarlos, por lo menos sí mitigar el impacto que estos sesgos tienen en nuestro proceso inversor. Por ejemplo, sabiendo que existe el sesgo de confirmación (dar importancia únicamente a la información que confirma nuestras opiniones preconcebidas), buscaremos activamente opiniones de otros inversores para que hagan un challenge de nuestras ideas.

Por cierto, si te interesa el tema de los sesgos del inversor, dediqué dos artículos a hablar del tema (aquí y aquí).


“La mejor manera de medir el éxito de tu inversión no es si estás ganando al mercado, sino si has implementado un plan financiero y una disciplina de comportamiento que muy probablemente te llevarán a donde quieres ir”  

Benjamin Graham

Continuamos con Graham, con un mensaje muy potente y que, en mi opinión, muchos inversores no terminan de interiorizar. Si de verdad tienes confianza en la filosofía del value investing, tienes que tener claro que el primer indicador de que estás haciendo bien tu trabajo no es que tus inversiones suban, sino el hecho de que tienes convicción en el plan establecido, que mantienes la disciplina y que sabes que los análisis que has hecho son sólidos. Y, como consecuencia de eso, tarde o temprano, llegará la rentabilidad.

Visto desde otra perspectiva, no estás haciendo un buen trabajo aun cuando las acciones que has comprado están subiendo, si las compraste sin hacer un análisis riguroso. Sí, has ganado dinero, pero ha sido por suerte, una suerte que puede darse la vuelta en cualquier momento. De igual forma, no estás necesariamente haciendo mal tu trabajo porque la acción que compraste el mes pasado todavía no ha subido. Hay que tener paciencia. Si no ha pasado ni un año desde que compraste y ya estás dudando de tus capacidades como value investor por el hecho de que la cartera no remonta, entonces es que no tienes claros los principios por los que creías regirte. 

Evidentemente, si inviertes con horizontes de muy corto plazo (lo que sería más bien especulación), tienes todo el derecho a sentirte mal si pasado un año no has ganado dinero. Lo importante aquí es que tengas claro desde el principio cuáles son los indicadores de que estás haciendo bien tu trabajo y cuáles no lo son, en función del método de inversión que apliques. No serán los mismos para un inversor en valor que para un trader. Sea cual sea el método, recuerda la frase de Warren Buffet: “El riesgo viene cuando no sabes lo que estás haciendo”.

En definitiva, si has hecho bien tu análisis y si eres disciplinado, los resultados llegarán tarde o temprano.


“Lo importante no es si aciertas o si te equivocas, sino cuánto dinero ganas cuando aciertas y cuánto dinero pierdes cuando te equivocas”

George Soros

Este mensaje es pertinente tanto para un inversor fundamental (value investor) como para un trader (especulador). Siempre vas a tener pérdidas, es algo inevitable en el proceso inversor, lo importante es tenerlas controladas para que no se lleven por delante nuestro capital. Y, a este respecto, podemos recordar también las célebres dos reglas de Warren Buffett: Regla número 1: nunca pierdas dinero [entendido como pérdida permanente de capital]; regla número 2: nunca olvides la regla número 1”.

Sobre la importancia de no tener un miedo irracional a las pérdidas, esta frase de Jeff Bezos es muy oportuna: “Si tienes un 10% de posibilidades de obtener un pago de 100 veces el dinero apostado, deberías realizar esa apuesta siempre”. Aunque pierdas 9 veces de cada 10, si haces bien tu trabajo, esa única vez que ganas puede más que compensar todas las pérdidas.


"Trato de comprar acciones de negocios que son tan maravillosos que hasta un tonto podría dirigirlos. Porque, tarde o temprano, uno lo hará"

Warren Buffett

Una frase que nos lleva a un debate interesante dentro del mundo de la inversión en bolsa, acerca de cuánto protagonismo tiene el equipo gestor de las compañías (management team) en la generación de valor para los accionistas. Al parecer, Warren Buffett lo tiene claro: lo importante es encontrar negocios con ventajas competitivas intrínsecas o estructurales, que no dependan de la habilidad de sus directivos.

Si la ventaja competitiva procede del CEO, entonces la ventaja competitiva realmente la tiene el CEO y no la compañía, y esta ventaja se esfumará en cuanto el CEO deje de estar al mando, algo que sucederá tarde o temprano. Algo así debieron de pensar los inversores que vendieron Inditex cuando se anunció que Pablo Isla dejaría de estar al frente.

Por otro lado, que un negocio sea de tanta calidad que no necesite un equipo gestor excepcional, no quiere decir que no sea importante que los directivos tengan el incentivo de generar valor para el accionista. O mejor dicho, que no tengan el incentivo de tomar decisiones que destruyan valor para el accionista, como puede ser reinvertir el capital a tasas de rentabilidad mediocres.

Así, es alentador ver que el CEO y el CFO tienen acciones de la empresa, y que esta posición es relativamente grande en relación con su salario; yo diría que esto último es más importante que su peso en el accionariado. Donde esta alineación de intereses es más evidente es en las compañías familiares o en las que el CEO es a su vez el accionista mayoritario.


"La mejor empresa para comprar puede ser alguna que ya tienes en cartera”

Peter Lynch

Una invitación a evitar el trading excesivo, a evitar hacer operaciones por el simple hecho de que hay que hacer algo con la cartera. Esta misma idea es defendida por Terry Smith: “Compra buenas compañías, no pagues demasiado, y después no hagas nada.” Un gestor de renta variable me contó que en alguna ocasión recibió una reprimenda de sus superiores por estar más de un mes sin hacer operaciones en su fondo. No hacer nada también es una decisión activa, y en muchos casos es la más prudente.

De la frase de Peter Lynch también se desprende que no hay que obsesionarse con la búsqueda de nuevas ideas. El tiempo que dedicas a analizar nuevas compañías es tiempo que no dedicas a profundizar en las compañías que ya tienes en cartera. Hay que encontrar un equilibrio entre ambas actividades.

Al margen de estos consejos de Peter Lynch y Terry Smith, quiero hacer una reflexión adicional. Respecto a lo de profundizar en las compañías que ya tienes en cartera, cabe replicar que ese trabajo de profundización habría que hacerlo antes de comprar las acciones, porque de lo contrario estarías invirtiendo sin hacer un análisis riguroso. Este razonamiento es correcto, pero más de una vez sucede que empiezas a analizar una compañía porque te parece un negocio atractivo cotizando a buen precio, y cuando por fin terminas tu análisis, con el rigor que a ti te gusta alcanzar, la acción ya ha subido y has perdido la oportunidad. 

¿Quiere esto decir que es buena idea comprar compañías sin hacer un análisis adecuado? Claro que no, pero todo inversor en valor tiene que tomar una decisión acerca de cuánto tiempo quiere dedicar a analizar una compañía. Lo cierto es que nunca vas a conocer una compañía del todo, por más tiempo que dediques a estudiarla. De nuevo, tienes que encontrar un equilibrio; hay que conocer bien las compañías, pero no puedes estar semanas dedicando todo tu tiempo a una de ellas. 

Y, efectivamente, en más de una ocasión hay que valorar si es mejor lanzarse a la piscina y comprar antes de haber terminado el análisis. Nada es blanco o negro, siempre puedes moverte en una escala de grises; cuando has alcanzado un grado de conocimiento suficiente acerca de los aspectos más fundamentales del negocio, puedes abrir una posición que tenga un peso en tu cartera por debajo del que tendría si hubieras alcanzado la convicción plena. Después de esta primera compra, si compruebas que el resto de información que te faltaba por analizar da un resultado satisfactorio que te hace tener más convicción, entonces compras más y amplías tu posición, si es que el precio sigue siendo atractivo. El riesgo, claro está, es que la acción ya haya subido de precio y te quedes con una posición más pequeña de lo que te habría gustado.

También puede suceder al revés, y que vendas después de completar tu análisis si has descubierto algo que te ha hecho perder la convicción. Aunque, si el análisis preliminar ha sido el adecuado, esto sucederá pocas veces.

Como ya sabes, la inversión no es una ciencia, es un arte.

Hasta aquí mis comentarios de frases célebres de inversores. Tengo unas cuentas más, también muy interesantes, pero las dejaré para otro post.



(Imagen de portada: Freepik)


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