La economía en forma de K: cuando la bolsa se convierte en el motor de todo
- Carlos Santiso

- 25 feb
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 27 feb
Hay un tema sobre el que llevo debatiendo internamente varios meses, incluso he comentado en algún podcast y que, por fin, empieza a ocupar el espacio que merece en la conversación, la economía en forma de K. Y no, no es un concepto académico aburrido. Es, probablemente, la mejor forma de entender por qué la economía americana puede parecer fuerte y frágil al mismo tiempo.
¿Qué es la economía en forma de K?
Ayer Goldman Sachs publicó una nota en la que señala algo que, a primera vista, suena contraintuitivo, el mayor riesgo a corto plazo para la economía de Estados Unidos no son los aranceles, ni la inflación, ni siquiera la inteligencia artificial. Es una corrección bursátil. Así de simple. Un mercado que caiga un 10% podría restarle medio punto al crecimiento del PIB. Si la caída llega al 20%, hablamos de casi un punto entero. Para un país que espera crecer en torno al 2,5% en 2026, eso no es poca cosa.
Pero, ¿por qué una caída de bolsa tendría semejante impacto en la economía real? Aquí es donde entra la famosa K.
Los dos polos de la forma de K en la economía
Participación de las rentas altas
Pensad en la letra K. El trazo de arriba representa a las familias de rentas altas, las que tienen una parte significativa de su patrimonio en acciones. A estas les ha ido extraordinariamente bien, el mercado americano ha encadenado tres años consecutivos de rentabilidades de doble dígito. Su riqueza ha crecido, su confianza está por las nubes y, como resultado, gastan. Mucho. El 10% más rico de los hogares americanos genera ya cerca de la mitad de todo el consumo del país. Es una barbaridad si te paras a pensarlo.
Situación de las rentas medias y bajas
El trazo de abajo de la K es otra historia. Representa a las familias de rentas medias y bajas, que apenas participan del mercado bursátil. El 90% inferior de la población posee solo un 7% de la riqueza invertida en bolsa. Estas familias llevan años lidiando con una inflación que les ha comido poder adquisitivo, con tipos de interés elevados que encarecen sus hipotecas y sus tarjetas de crédito, y con un mercado laboral que se enfría poco a poco. La morosidad en préstamos al consumo sigue subiendo, y las encuestas de confianza del consumidor reflejan un pesimismo notable entre la mayoría de la población.
Lo que ocurre, y esto es lo realmente importante, es que la economía americana se ha vuelto dependiente del brazo superior de esa K. Si los ricos gastan, el PIB crece. Si los ricos dejan de gastar... tenemos un problema. Y aquí viene el giro: ¿qué hace que los ricos gasten? Que su cartera suba. Es lo que los economistas llaman el efecto riqueza. Cuando ves que tu patrimonio financiero crece, te sientes más próspero y consumes más.
¿Por qué la bolsa impulsa el crecimiento económico?
Esto crea una dinámica circular bastante peligrosa. La bolsa sube, los ricos gastan, la economía crece, los beneficios empresariales mejoran, la bolsa sigue subiendo. Fantástico mientras dura. Pero si algo interrumpe ese ciclo, un susto geopolítico, una decepción con la IA, una crisis de confianza, el mecanismo funciona exactamente igual pero en sentido contrario. La bolsa cae, la riqueza percibida se reduce, el gasto se contrae, los beneficios se resienten, la bolsa cae más. Es como una pescadilla que se muerde la cola.
La forma de K en otras economías (ejemplo España)
En España la película no es muy diferente. Con la subida de los precios de la vivienda en los últimos años ¿la clase media se puede permitir la compra de una casa en la actualidad? Desde luego es mucho menos asequible de lo que era hace 10 años, no hay comparación. En España tenemos claramente un problema de oferta, que ha hecho que los precios de la vivienda evolucionen de forma parabólica. Cuando pensamos en si la vivienda va a subir de forma indefinida hasta el infinito nos olvidamos de una variable en la ecuación: la demanda. Actualmente la demanda de la vivienda la sostiene la clase alta pero… ¿Qué sucedería en un entorno de crisis bursátil donde los mercados financieros se desploman? Es indudable que un entorno como ese afecta a la demanda de la clase alta y cuando no hay demanda… incluso los mercados más escasos ven sus precios caer.
Conclusión: riesgos y preparación para inversores
Lo que Goldman viene a decir, en el fondo, es que la economía americana ha construido su crecimiento sobre un pilar estrecho. Mientras la bolsa aguante, todo funciona. Pero ese pilar es estrecho precisamente porque la otra mitad de la población no está contribuyendo al crecimiento de la misma manera. Los de abajo sobreviven; los de arriba impulsan. Y cuando el impulso depende de algo tan volátil como los mercados financieros, la fragilidad del sistema aumenta.
Como gestor de un fondo que sigue una filosofía de cartera permanente, todo esto refuerza algo en lo que llevo insistiendo mucho tiempo, la protección frente a escenarios adversos no es un lujo, es una necesidad. No se trata de ser pesimista ni de quedarse fuera del mercado. Se trata de entender que cuando la economía descansa sobre una base tan concentrada, las correcciones no son solo un evento bursátil... son un evento económico. Y prepararse para eso no es opcional.



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