Cierre de Febrero 2026 en Cartera Permanente
- Carlos Santiso

- hace 2 horas
- 5 Min. de lectura
La Cartera Permanente Global de la que hablamos en este blog se inspira en el fondo MyInvestor Cartera Permanente, el cual gestiona 110 millones de euros en su formato fondo de inversión y 25 millones de euros en su formato fondo de pensiones, para un total de casi 140 millones de euros.
Rendimiento de la Cartera Permanente en febrero 2026
La diversificación geográfica en una apuesta como la Cartera Permanente nos da un salto de calidad y nos permite no tener que apostar por el área geográfica dominante en cada momento. Y es que incluso en una estrategia tan sólida como es la de la Cartera Permanente, podría darse el caso de obtener rendimientos muy inferiores a los esperados en base a su media histórica, como vimos en el ejemplo de la Cartera Permanente japonesa.
Con la diversificación realizada en MyInvestor Cartera Permanente, conseguimos siempre no ser ni el primero ni el último, si no el del medio. En la inversión éste es uno de los principales objetivos a largo plazo, la consistencia.
Si quieres profundizar más en lo que comento, puedes hacerlo aquí.
El mes de febrero cierra con la Cartera Permanente Global cerca de máximos históricos, en torno a un 7% de rentabilidad y el fondo MyInvestor Cartera Permanente cierra febrero muy por encima del Benchmark.

Si analizamos las Carteras Permanentes en las diferentes áreas geográficas que forman parte de la Cartera Permanente Global, la foto de cierre de febrero era esta:

Si alguien necesitaba un recordatorio de por qué no tiene sentido intentar adivinar el futuro, febrero se lo ha servido en bandeja.
El mes empezó con el oro rozando máximos históricos cerca de los 5.400 dólares. Los titulares eran unánimes, el metal era el activo del momento, todo el mundo quería tenerlo, y las narrativas alcistas se multiplicaban. Pocos días después, la noticia del nombramiento de Kevin Warsh como próximo presidente de la Fed bastó para provocar una de las caídas más violentas que recuerdo. El oro se dejó casi mil dólares en cuestión de horas. Y pocas semanas después, volvió a subir con fuerza.
¿Quién lo predijo? Nadie. ¿Quién habría podido? Tampoco nadie.
Lo interesante para nosotros como gestores de una cartera permanente no es si el oro sube o baja en un momento concreto. Lo interesante es observar cómo cada pieza de la cartera cumple su función en momentos distintos, sin que tengamos que mover un dedo para anticipar cuál de ellas va a brillar.
Este mes lo hemos visto con especial claridad. Mientras el oro corregía con violencia y luego se recuperaba, la renta variable europea vivía su propio momento. Febrero va camino de ser el mes con mayores entradas de dinero en acciones europeas de la historia. Todo el mundo habla ahora de rotación, de que las valoraciones americanas estaban demasiado exigentes, de que Europa es la nueva oportunidad. Hace dos años nadie quería oír hablar de Europa. Dentro de dos años, quién sabe. Las narrativas cambian. Lo que no cambia es la necesidad de estar preparado para cualquier escenario.
En el frente de divisas, las monedas ligadas a materias primas como el dólar australiano o la corona noruega se han disparado, liderando entre las principales divisas del G10. Australia ha iniciado un nuevo ciclo de subidas de tipos, y otros países van por el mismo camino. En la cartera permanente mantenemos una exposición neutral a divisas precisamente por esto, unos años serán unas las que tiren, otros años serán otras. No intentamos adivinar cuáles. Lo importante es que la diversificación esté ahí cuando hace falta.
Y luego está lo que nadie tenía en el radar. El mes terminó con una escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán que ha puesto en jaque el Estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte de la energía del mundo. El crudo se ha tensionado, las aseguradoras retiran cobertura a los buques, y la posibilidad de que la inflación repunte con fuerza ha vuelto a la mesa. Hace un mes esta escalada no estaba en ninguna previsión. Y sin embargo aquí estamos.
Esto es exactamente lo que quiero decir cuando hablo de que el futuro es impredecible. No lo digo como frase bonita ni como eslogan de marketing. Lo digo porque febrero, en apenas cuatro semanas, nos ha regalado un desplome del oro seguido de una recuperación, una rotación histórica hacia Europa, divisas que nadie miraba disparándose, una guerra de aranceles que muta cada vez que un tribunal la frena, una crisis de fe en el gasto tecnológico en inteligencia artificial, y un conflicto militar que amenaza con alterar el mercado energético global. Todo junto. Todo a la vez. Y todo imposible de anticipar.
En un entorno así, la tentación de reaccionar es enorme. Vender oro después de la caída, comprarlo después de la recuperación, rotar a Europa porque está de moda, salir de tecnología porque el sentimiento ha cambiado. Cada uno de esos movimientos suena razonable en el momento. Pero encadenar decisiones reactivas no es una estrategia, es ir detrás del mercado dando bandazos.
La cartera permanente funciona al revés. No reacciona al ruido. Mantiene una estructura diseñada para que, sea cual sea el entorno (inflación, deflación, crecimiento o recesión), alguna de sus piezas esté haciendo su trabajo. No es que ignoremos lo que pasa en el mundo. Lo observamos, lo analizamos, lo compartimos cada día en esta la newsletter de substack de IcariaCap (suscríbete).
Pero una cosa es entender el entorno y otra muy distinta es creer que puedes predecirlo con la precisión suficiente como para apostar tu patrimonio a ello.
Cuando el oro subía sin parar, no lo vendimos. Cuando corrigió con violencia, tampoco. Cuando volvió a subir, seguíamos igual. No porque tengamos una opinión especial sobre el oro, sino porque su función en la cartera es proteger en escenarios de incertidumbre, y esa función sigue intacta independientemente del precio.
Del mismo modo, la renta variable está ahí para capturar crecimiento, los bonos para los escenarios deflacionarios, y el efectivo para la estabilidad. Cada pieza tiene su momento. No sabemos cuándo le toca a cada una. Y esa es precisamente la gracia.
Febrero ha sido un mes para reafirmarse en lo que uno cree. La volatilidad, los giros inesperados y los titulares alarmantes no son la excepción. Son la norma. Quien gestiona dinero pensando que el mundo va a comportarse de forma ordenada y previsible se lleva sorpresas desagradables. Quien asume que no sabe lo que viene y construye en consecuencia, duerme tranquilo.
Nosotros seguimos ahí, con la misma convicción de siempre. Construyendo.
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Además de la Cartera Permanente, desde Andbank Wealth Management gestionamos dos vehículos que pueden encajar con perfiles diferentes. Icaria Patrimonio FIL es un fondo de inversión libre con filosofía endowment y enfoque patrimonialista que busca proteger y rentabilizar el patrimonio, diseñado para quien busca diversificación real más allá de lo convencional. Icaria Renta FIL se orienta a un perfil más defensivo, invirtiendo en deuda en euros con un enfoque conservador.
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Y si tu patrimonio supera los 100.000 € y prefieres una gestión personalizada en la que alguien se siente contigo a diseñar una cartera adaptada a tu situación, el equipo de Boutique Wealth, agentes de Andbank, puede ayudarte. Puedes escribirnos sin compromiso a través de nuestra página de contacto.




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