Cómo invierten los grandes patrimonios
El modelo endowment, la forma en que las grandes universidades y los family office más sofisticados construyen y protegen su capital durante generaciones.
Por qué el dinero grande no invierte como el dinero pequeño
Cuando uno se para a mirar cómo invierte de verdad una gran universidad estadounidense, un fondo soberano o el family office de una familia con siglos de patrimonio, se lleva una sorpresa. Apenas se parece a la cartera del ahorrador medio.
El particular suele tener acciones y algo de renta fija, casi siempre de su propio país o de las cuatro regiones de siempre. Durante décadas eso se resumió en la famosa cartera 60/40, un 60% en bolsa y un 40% en bonos, que funcionó razonablemente bien mientras los tipos bajaban y todo subía a la vez. El problema llega cuando bolsa y bonos caen juntos, como ha pasado en los últimos años, porque entonces esa cartera deja de proteger justo cuando más falta hace.
Los grandes patrimonios hacen algo distinto, y es que reparten el dinero entre muchas más piezas –empresas cotizadas y privadas, deuda, activos reales, estrategias alternativas– y lo hacen pensando en décadas y no en el próximo trimestre. No es que conozcan un secreto que a ti te esté vedado. Lo que ocurre es que aplican con disciplina un puñado de principios que llevan probándose muchísimo tiempo. En esta guía te los cuento uno a uno, sin humo y con ejemplos, para que entiendas cómo piensan y qué puedes aprender de ellos aunque no gestiones miles de millones.
Un principio con siglos de antigüedad
La idea de repartir el patrimonio en bloques que se comportan de forma distinta no la inventó Wall Street. Hace casi dos mil años el Talmud ya lo decía con una sencillez que sigue vigente.
“Que cada persona divida su dinero en tres partes, una en tierras, una en negocios y una a mano.” — Talmud · Baba Metzia
Traducido a los mercados de hoy, aquellos tres bloques siguen teniendo todo el sentido. Las tierras son los activos reales de ahora –inmuebles, infraestructuras, materias primas–, los negocios son las empresas, tanto las que cotizan en bolsa como las que no, y el dinero a mano es la deuda y la liquidez.
El modelo endowment del que todo el mundo habla no es más que esa misma intuición de siempre, llevada al rigor de la gestión institucional moderna y con la ventaja de poder incorporar a los mejores gestores del mundo en cada uno de esos bloques. Lo que hace siglos era prudencia de sentido común hoy tiene nombre técnico, respaldo académico y una industria entera detrás.
Qué es el modelo endowment
Un endowment es el fondo patrimonial de una institución, casi siempre una universidad, que tiene que durar literalmente para siempre. Yale, Harvard o el MIT viven en parte de las rentas de esas carteras, así que arrastran una doble obligación que parece contradictoria y no lo es, y es que deben proteger el capital y a la vez hacerlo crecer década tras década.
En 1985, David Swensen se puso al frente del endowment de Yale y lo gestionó hasta su muerte en 2021. En ese tiempo convirtió una cartera de poco más de mil millones de dólares en una de decenas de miles de millones, y de paso dio nombre a lo que hoy conocemos como modelo Yale o modelo endowment. Su gran ruptura fue abandonar la cartera clásica de acciones y bonos del propio país para repartir el patrimonio entre muchas más fuentes de rentabilidad, buena parte de ellas poco líquidas. Funcionó tan bien que casi todas las grandes universidades acabaron copiándolo.
Las tres apuestas del modelo
La primera es la diversificación de verdad, que no consiste en tener cinco fondos que suben y bajan a la vez sino bloques que reaccionan de forma distinta, de modo que cuando unos sufren otros aguantan. Es la única forma de reducir el riesgo sin renunciar del todo a la rentabilidad.
La segunda es aprovechar la iliquidez a favor de uno. El dinero de un endowment no necesita salir mañana, y eso le permite invertir en activos que exigen paciencia –capital privado, activos reales, ciertas estrategias alternativas– que, precisamente por pedir esa paciencia, tienden a pagar una rentabilidad extra en el largo plazo. Es lo que se conoce como prima de iliquidez, y es una de las pocas ventajas que el mercado regala a quien de verdad puede esperar.
La tercera es buscar al mejor especialista del mundo para cada clase de activo en lugar de intentar hacerlo todo dentro de casa. Nadie es el mejor en renta variable, en deuda, en infraestructuras y en materias primas a la vez, así que el modelo delega cada pieza en quien lleva décadas haciéndolo bien.
Cómo lo llevan a la práctica los family office
Las estructuras que gestionan las grandes fortunas, los family office, llevan años acercándose a esta misma filosofía. Su cartera media se aleja cada vez más del clásico 60/40 y se llena de lo que el sector llama activos alternativos. No lo hacen por moda, sino porque han comprobado que la cartera tradicional de bolsa y bonos se queda corta para proteger un patrimonio que quiere durar generaciones.
En muchos family office esos alternativos rondan ya el 40% del patrimonio, con un peso muy alto de los activos reales –inmuebles e infraestructuras sobre todo– y del capital privado. El resto se reparte entre renta variable, algo de renta fija y liquidez para el día a día.
Detrás de esos alternativos hay cuatro grandes familias que se complementan entre sí. El capital privado invierte en empresas que no cotizan, donde suele haber más margen para crear valor lejos del ruido de la bolsa. Los activos reales aportan rentas estables y protegen frente a la inflación, porque un edificio o una autopista siguen cobrando aunque suban los precios. La deuda privada presta directamente a empresas a cambio de un interés que la banca tradicional ya no siempre ofrece. Y las estrategias de gestión activa, los hedge funds, buscan rentabilidad de forma que dependa lo menos posible de que la bolsa suba. La lógica siempre es la misma, sumar fuentes de rentabilidad que no vayan todas del brazo para que la cartera aguante mejor el camino.
Por qué el acceso lo cambia todo
Aquí está el matiz que casi nadie cuenta. Los mejores fondos del mundo no están abiertos al inversor particular, y no es una cuestión de comisiones ni de contactos sino de cheques mínimos que se cuentan en millones. El hedge fund macro de Brevan Howard pide del orden de diez millones para entrar, el fondo de renta variable de Alta Fox unos tres, y el fondo sistemático de Campbell alrededor de cinco. Y hay muchos casos más parecidos.
Por eso las grandes instituciones parten con una ventaja estructural, y es que pueden acceder a gestores que, de forma individual, quedan fuera del alcance de la inmensa mayoría. Los vehículos institucionales existen en parte para eso, para agrupar el patrimonio de muchos y abrir una puerta que por separado estaría cerrada.
Ahora bien, estos fondos no se eligen por la rentabilidad que hayan dado en el pasado, sino por el papel que juegan dentro de la cartera. Un fondo de beta negativa como el de Brevan Howard, por ejemplo, se diseña para subir cuando las bolsas caen, de manera que amortigua el golpe en los momentos de mayor tensión. Es una pieza defensiva y no una apuesta de rentabilidad, y su valor se mide por cómo se comporta el peor día, no el mejor.
Otros cumplen justo el papel contrario y aportan consistencia año tras año. El fondo sistemático de Campbell, con décadas de trayectoria y muy pocos ejercicios en negativo, es un buen ejemplo de cómo una estrategia poco correlacionada con la bolsa puede sostener la cartera cuando la renta variable no acompaña. Ninguno de los dos es mejor que el otro, simplemente hacen cosas distintas, y ese es justo el sentido de tenerlos a la vez.
El riesgo del que casi nadie habla
Cuando confías todo tu dinero a un único gestor, por bueno que sea, asumes un riesgo del que casi nadie te avisa, el riesgo de gestor. Que se equivoque, que cambie de estilo, que pierda el olfato o que tenga una mala racha justo en el peor momento. Por brillante que haya sido su historial, ninguna persona acierta siempre.
El modelo endowment lo neutraliza repartiendo el capital entre muchos gestores especializados y complementarios. Una cartera construida con esta lógica puede llegar a tener decenas de fondos, y a través de ellos ser propietaria indirecta de miles de activos gestionados por un centenar de profesionales distintos, cada uno experto en lo suyo. Así, ninguna decisión aislada puede echar por tierra el conjunto, y la selección de activos la hacen especialistas con trayectorias largas en categorías que se complementan. Se pierde algo del brillo de acertar con un único genio, pero se gana muchísimo en solidez, que es justo lo que busca quien piensa en décadas.
Qué puedes llevarte tú de todo esto
No hace falta ser Yale ni tener un family office para aprender del modelo. Estas son las cuatro ideas que, en mi opinión, cualquier inversor de largo plazo debería interiorizar, tenga el patrimonio que tenga.
Diversifica de verdad, no de mentira. Tener quince fondos que suben y bajan a la vez no es diversificar. Busca piezas que se comporten distinto entre sí, que es lo único que de verdad suaviza el camino.
Piensa en décadas. Si no vas a necesitar el dinero mañana, tu horizonte largo es una ventaja competitiva, porque te permite cobrar la prima que paga la paciencia y aguantar los años malos sin vender en el peor momento.
No persigas la rentabilidad, entiende el papel de cada pieza. Antes de meter algo en la cartera, pregúntate qué hace cuando todo lo demás cae. Algunas piezas están para crecer y otras para protegerte, y necesitas las dos.
No lo confíes todo a un solo gestor. Por bueno que sea, reparte. La diversificación entre gestores es tan importante como la diversificación entre activos, y casi nadie la tiene en cuenta.
Si quieres ver cómo se comporta una cartera de este tipo con datos reales, en el simulador de carteras tienes un endowment simplificado con activos cotizados – acciones, emergentes, pequeñas de valor, inmobiliario, bonos y oro – simulado mes a mes desde 1970, y puedes compararlo con la Cartera Permanente o con la 60/40.
Cómo aplico yo este modelo
Del concepto a una cartera real
Llevo años intentando trasladar toda esta filosofía a una cartera concreta. En Andbank Wealth Management, la gestora en la que trabajo, gestiono un fondo inspirado en el modelo endowment, con diversificación global de verdad, acceso a gestoras institucionales internacionales y una obsesión sana por controlar las caídas en el largo plazo. Es la forma en que yo pongo en práctica todo lo que acabas de leer.
Si buscas información sobre Icaria Patrimonio FIL, puedes consultar su documentación oficial en la web de Andbank.
Por respeto a la normativa aquí no vas a encontrar rentabilidades ni mínimos presentados como reclamo, porque esto es divulgación y no publicidad. Si quieres conocer el fondo con detalle, toda la información oficial y legal –folleto, DFI, cartas trimestrales e informes periódicos– la publica la gestora en la web de Andbank, que es donde debe consultarse. Y si prefieres que lo hablemos, escríbeme desde la página de contacto y te oriento sin ningún compromiso.
Ver la información oficial en Andbank · Escríbeme
Además, cada semana comparto análisis de fondos y de mercado en mi Substack, y una vez al mes reviso en vídeo cómo va la cartera y qué estoy incorporando en mi canal de YouTube. Es la mejor forma de ver este modelo funcionando en tiempo real.
Es una Institución de Inversión Colectiva de Inversión Libre (IICIL), de acceso restringido y suscribible únicamente a través de la entidad gestora. Este apartado no constituye asesoramiento ni recomendación de inversión. Invertir conlleva riesgo de pérdida del capital.
Los fondos de Icaria Patrimonio, por dentro
Una cosa es hablar del modelo en abstracto y otra ver los fondos concretos que lo forman. Cada cierto tiempo abro en canal uno de los fondos de la cartera y cuento qué hace, por qué está ahí y qué papel juega dentro del conjunto. Aquí tienes algunos de los análisis más leídos, y al final el acceso a todos.
Sohra Peak Capital Partners
El fondo concentrado de Jonathan Cukierwar, doce posiciones en small caps fuera de Estados Unidos.
Brevan Howard Master Fund
Por qué un hedge fund macro es la pieza que sostiene la cartera cuando todo lo demás cae.
Global Evolution Frontier
El fondo que presta donde casi nadie se atreve, la deuda de los mercados frontera.
El activo al que le da igual la bolsa
Los bonos catástrofe, una rentabilidad que no depende de lo que haga la bolsa.
Long-Short, la diversificación que sí diversifica
La diversificación que sí funciona cuando la bolsa y los bonos caen a la vez.
Man Alpha Select Alternative
Un alternativo en formato UCITS que cumple de verdad lo que promete.
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Preguntas frecuentes
¿Qué es el modelo endowment?
Es la filosofía de inversión que popularizó David Swensen al frente del fondo patrimonial de la Universidad de Yale. Consiste en diversificar el patrimonio mucho más allá de las acciones y los bonos, incorporando activos reales, capital privado y estrategias alternativas, con un horizonte de muy largo plazo y aprovechando la prima que suele pagar la iliquidez.
¿En qué se diferencia de la cartera 60/40 de toda la vida?
La cartera 60/40 apuesta casi todo a dos piezas, bolsa y bonos, que en los últimos años han demostrado que pueden caer a la vez. El modelo endowment añade activos reales, capital privado y estrategias alternativas para que la cartera no dependa de un único motor y aguante mejor cuando la bolsa y los bonos fallan al mismo tiempo.
¿Cómo invierte un family office?
Cada familia es distinta, pero la tendencia del sector es clara. Una parte muy relevante del patrimonio, en muchos casos cerca del 40%, se destina a activos alternativos, con pesos elevados en activos reales e infraestructuras y en capital privado, además de renta variable y liquidez para el día a día.
¿Puede un inversor particular invertir como un endowment?
Puede inspirarse en sus principios, la diversificación real, el largo plazo y elegir bien a los gestores, aunque el acceso a los mejores fondos alternativos suele estar reservado a grandes patrimonios por sus mínimos millonarios. Los vehículos institucionales existen en parte para agrupar patrimonio y facilitar ese acceso.
¿Qué son los activos alternativos?
Es todo lo que queda fuera de la cartera tradicional de acciones y bonos cotizados, es decir, capital privado, deuda privada, activos reales como inmuebles, infraestructuras y materias primas, y estrategias de gestión activa como los hedge funds. Aportan fuentes de rentabilidad que no dependen solo de la bolsa.
¿Diversificar así elimina el riesgo?
No. La diversificación busca hacer la cartera más estable y reducir el impacto de un error concreto, pero ninguna inversión elimina el riesgo de pérdida. El valor de una cartera diversificada también fluctúa.
Sobre el autor
Carlos Santiso Pombo
Gestor de fondos senior · Andbank Wealth Management
Más de 15 años en los mercados financieros. Gestiono varios vehículos de inversión y escribo, siempre en primera persona y con vocación divulgativa, sobre cómo construir carteras que resistan cualquier ciclo. Soy autor de “El Inversor Conservador”.
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Cada mes reviso la cartera y las estrategias que voy incorporando.
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Un endowment simplificado con activos cotizados, mes a mes desde 1970, para compararlo con la Cartera Permanente o con la 60/40.
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Carlos Santiso Pombo es Gestor de Fondos de Inversión Senior en Andbank Wealth Management SGIIC, entidad supervisada por la CNMV, donde gestiona diferentes vehículos de inversión y carteras discrecionales. La información oficial y legal sobre dichos fondos se encuentra en la web de la entidad gestora y en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (www.cnmv.es). Toda inversión conlleva riesgo de pérdida del capital y las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.