Cómo diversificar tu cartera de verdad (y por qué casi nadie lo hace)
- Carlos Santiso

- hace 1 día
- 6 min de lectura
Esta semana grabé una conversación con Antón Leitón sobre inversión conservadora y diversificación. Salieron los temas que más me preguntáis. Cuánto riesgo lleva la gente encima sin saberlo, qué significa diversificar de verdad y cómo se nota eso en el patrimonio. Este artículo recoge las ideas principales de esa charla, ordenadas y ampliadas, y el vídeo completo lo tienes al final.
El riesgo que no sabes que tienes
Hay dos cosas pasando a la vez. La primera es buena, porque cada vez más gente que nunca había invertido se está animando a hacerlo, y eso es un avance gigantesco. La segunda me preocupa más. Gente que toda su vida ha sido conservadora está dejando de serlo, quiere más riesgo y más rentabilidad, y lo quiere justo ahora.
Me atrevo a decir que gran parte de los inversores que han entrado en los últimos cinco o seis años no tiene ni idea de cuánto puede caer su cartera. Y si lo supiesen, se llevarían las manos a la cabeza.
Es fácil entender por qué pasa. Ponte en el lugar de alguien que empezó a invertir hace tres años. Cada vez que entra en el banco a mirar su cartera, ha subido. Se esfuerza en su trabajo cada día y, mientras tanto, la cuenta crece sola. Para el cerebro eso es dopamina pura. Es tremendamente adictivo, y empuja poco a poco hacia asumir más riesgo, hacia la especulación, hacia los comportamientos que suelen dominar las fases finales de ciclo.
Y no es solo cosa del inversor particular. La narrativa de los mercados es muy potente y contagia también al profesional. Invertir en lo que sube es un incentivo que está en la naturaleza humana.
Qué es invertir de forma conservadora
Cada maestrillo tiene su librillo, pero tal y como la entiendo yo, la inversión conservadora es una forma de invertir en la que, sea cual sea el desenlace en los mercados, tú lo vas a hacer razonablemente bien.
¿Qué significa razonablemente bien? Que si las bolsas suben, tú subes, aunque menos, y estarás contento porque tu patrimonio se revaloriza. Y que si viene una recesión y las bolsas caen un 50 o un 60%, tú caes mucho menos. Una quinta parte, una tercera parte, según el perfil de tu cartera. Si el mercado cae un 50% y tú caes un 9 o un 10, en términos relativos tu patrimonio se ha comportado muchísimo mejor.
A eso he aspirado siempre. Tengo mi trabajo, me gusta, y los mercados son un canal para hacer crecer el patrimonio a un ritmo que me satisface, pero sobre todo sin sobresaltos. Cuando consigues dormir tranquilo es que lo estás haciendo bien.
Tener quince fondos no es diversificar
Mucha gente cree que está diversificada porque tiene 15, 16 o 17 fondos. Pero si son fondos de la misma categoría, lo que tiene es una colección, no una cartera diversificada. La diferencia real entre tener tres fondos de bolsa y tener quince es muy baja y no mueve la aguja, salvo que te vayas a nichos muy específicos.
Lo he visto desde dentro. He trabajado en varios de los bancos y aseguradoras de primer nivel en España, y muchas de las carteras supuestamente diversificadas que se construyen son terribles. No dejan de ser exposición a mercado empaquetada de diferentes maneras. Si llega una recesión o una caída importante, hay personas que pueden perder un 30, un 40 o incluso un 50% con esas carteras.
La clave está en la correlación
Una cartera diversificada de verdad es aquella en la que los activos tienen poca o ninguna correlación entre sí. La bolsa puede subir un 10% y parte de tus activos quedarse planos, subir o bajar, sin que exista una relación estable entre ellos.
Conviene distinguir dos conceptos. Correlación cercana a cero significa que un activo se mueve de forma totalmente independiente de la renta variable. El oro, por ejemplo, se comporta así la mayor parte del tiempo. Correlación negativa significa que cuando la bolsa cae el activo tiende a subir. Es una relación antagónica, el escenario ideal, y muy pocos activos la cumplen. Aunque algunos sí.
Los activos que descorrelacionan de verdad
Con esos principios claros, hay varias categorías que aportan diversificación real a una cartera.
El oro tiene una correlación cercana a cero con la renta variable y se mueve por sus propios motivos. La deuda gubernamental es hoy uno de los activos más odiados, y precisamente por eso me parece interesante como diversificador. Los cat bonds, o bonos catástrofe, llegan a mostrar una correlación incluso negativa con la renta variable, porque dependen de que ocurran o no catástrofes naturales y no de lo que haga la economía. Los CTAs y futuros gestionados son fondos cuyo objetivo es ganar en caídas sostenidas del mercado, y como categoría subieron un 20 o un 30% en 2008 y volvieron a funcionar en 2020 y en 2022. La deuda frontera es renta fija de países que quedan fuera de los índices tradicionales y este año lleva una rentabilidad cercana al 9%. Y los activos reales no cotizados, inmobiliario e infraestructuras, no cotizan a diario y no se mueven con el ánimo del mercado.
Junto a todo esto, exposición a bolsa, especialmente pequeñas compañías, que es donde está la mayor rentabilidad, y private equity como motores de retorno. La gracia no está en cada pieza por separado sino en cómo funcionan en conjunto.
Cómo se nota en la práctica
Es muy fácil decir que la diversificación aporta valor. La pregunta correcta es cómo lo percibe el inversor. Y se percibe con una evolución del patrimonio mucho más estable, con un mayor porcentaje de meses positivos y con oscilaciones muchísimo menores. La renta variable puede caer un 20% y tu cartera un 3. Menos dientes de sierra, menos sorpresas, un camino más tranquilo.
¿Y a qué conduce un camino más tranquilo? A cometer muchísimos menos errores. Esto no es teoría. Llevo más de una década gestionando patrimonios para terceros y lo he visto una y otra vez. En los peores momentos es cuando la gente toma las peores decisiones. Una cartera de baja volatilidad mantiene al inversor tranquilo, y un inversor tranquilo comete menos errores y obtiene a largo plazo una rentabilidad más satisfactoria.
Porque invertir no es mirar que el índice mundial da un 9% anual a largo plazo y asumir que tú vas a obtener ese 9%. Entre medias puede venir una caída del 50% con todo el mundo hablando del apocalipsis, y nadie, absolutamente nadie, va a venir a decirte que tranquilo, que en dos años estaremos por encima. Ha habido periodos de 10 y 15 años en pérdidas invirtiendo en renta variable. Precisamente por eso es tan rentable, porque es muy difícil quedarse quieto para capturar esa rentabilidad.
Es muchísimo más fácil obtener el 7% que esperas de una cartera estable que el 9% que promete una cartera 100% renta variable. El camino no tiene absolutamente nada que ver.
Algunos datos de nuestros fondos ilustran bien esta idea. Icaria Patrimonio acumula un 92% de meses positivos desde su nacimiento. De cada diez meses, más de nueve en positivo. Icaria Renta, un 86%. La bolsa, de media, ronda el 60%. Y cuando en marzo hubo caídas en el mercado, Icaria Patrimonio cayó en torno a un 2% e Icaria Renta en torno a un 0,4%, mientras los activos de riesgo caían el doble o el triple.

Tres escalones de una misma filosofía
Esta forma de invertir la aplico en tres fondos que comparten filosofía, diversificación real, retornos estables y descorrelación, con tres niveles de ambición distintos.
Icaria Renta es el más conservador. Busca una rentabilidad en torno al 4% con una volatilidad de poco más del 1%, por debajo incluso de la renta fija de corto plazo investment grade. MyInvestor Cartera Permanente es el punto medio, con una rentabilidad objetivo en torno al 6% y una volatilidad también en torno al 6%. Es una idea que existe desde 1983 y que desarrollo en profundidad en mi libro El Inversor Conservador. El fondo nació en 2020 y hoy ronda los 170 millones de euros. E Icaria Patrimonio es el más ambicioso. Busca un 8 o un 9% a lo largo de un ciclo económico completo. Esperábamos una volatilidad del 5 o el 6% y desde inicio ha sido de en torno al 3,4%, mientras la bolsa, en términos mensuales, ha tenido unas cuatro o cinco veces más.
Entre las carteras de fondos y los propios fondos gestionamos hoy más de 300 millones de euros de más de 10.000 personas. Es una barbaridad, y lo más valioso que hemos construido es precisamente esa confianza.
Sin renuncias no hay diversificación
Una última cosa, porque es de justicia decirla. Descorrelacionado significa descorrelacionado para lo bueno y para lo malo. Cuando la bolsa se dispara, estos activos probablemente no lo hagan. No existe en inversión una solución que aglutine solo los puntos positivos sin renunciar a nada.
Para mí, este es el equilibrio que se adapta a lo que busco yo, mi familia y los inversores que nos acompañan. No es ni mejor ni peor que otras formas de invertir. Pero en un entorno que, en mi opinión, es de incertidumbre, nunca está de más que el patrimonio esté protegido.
La conversación completa con Antón Leitón está en el canal de YouTube de Icaria Capital. Puedes ver el vídeo completo cuando quieras.
Este artículo es exclusivamente informativo y en ningún caso debe considerarse una recomendación de inversión. Las rentabilidades y objetivos citados no garantizan resultados futuros.
Carlos Santiso



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